Te regalaría mi primera sonrisa del día, te daría todos los besos que pudiera hasta que mis labios quemasen. Dejaría que me abrazarás fuertemente y me dejaras los dedos marcados mientras escuchó como laten nuestros corazones a diferente compás, pero igual de fuertes.
Te regalaría días y noches, sol y lluvia. Me pedirías cualquier cosa y te la daría , y me dejaría llevar en este vaivén de melancolía, en este mundo sumergido en miles de sentimientos.
Me sugerirías locuras y las haría con los ojos cerrados, a ciegas, sin miedo a nada, agarrándote fuertemente de la mano. Esa mano suave, caliente y tierna; esa muñeca que palpita y estimula a la sangre, y la sangre hace que tu olor se desprenda y tu aroma me contagie. Y mi casa olería a vos, y mi cama sería un lugar de recuerdos locos y de adrenalina, de subidas y bajadas acompañadas de tu olor.
Nuestra historia sería un enigma, que juntos iríamos descubriendo a base de miradas. Y tus ojos serían de mi posesión y los míos serían tuyos. Nuestra vida correría al margen de la canción perfecta escuchada en el momento más adecuado de la noche más oscura de cualquier mes de invierno.
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